EL RENACER DE NAYARAK
En un pueblo de la ciudad de Cajamarca llamado Cutervo,
en las riberas de un río, en una hacienda, habitaba la familia Capulín quien se
dedicaba a la venta de productos naturales. Todas las mañanas, Tula, la
matriarca de la familia, iba muy temprano a su tienda donde vendía su producto
de medicina natural. Esta tienda estaba ubicada en el pueblo. Para llegar hasta
allí caminaba todos los días una gran distancia y poder vender su producto.
Ella tenía dos hijos, llamados Killay y Nayarak; quienes se quedaban al cuidado
de su abuela Úrsula, una anciana de 80 años, cuya función era la de
alimentarlos y llevarlas al colegio a los nietos desde que su padre, Eduardo que
falleció debido a un incendio forestal.
Él se dedicaba al cultivo de maíz, característico y tradicional en la zona. Un día, de manera accidental, al despertar por la mañana, fue a realizar su rutina diaria y se llevó con una gran sorpresa y era que había un incendio que se acercaba cada vez a sus cosechas y al intentar controlarlo falleció quemado por las llamas. Ese acontecimiento marcó la vida de su familia: Killay y Nayarak tenían tan solo 12 y 16 años, respectivamente. Nayarak, la hermana mayor, no aceptaba que ese hecho fue casual y desde aquel día no quería tener contacto con la naturaleza porque sentía que le arrebató a su padre. Desde entonces, el lugar donde fue el incendio, pese a que volvían a sembrar más maíz, no florecía y su familia creía que la presencia de Eduardo rodeaba esa zona. Al conocer eso, Nayarak comenzó a ir a todos los días a ese lugar y sentía la presencia de su padre. Un día al salir del colegio llevó flores al lugar del incendió para sembrarlas justo donde encontraron a su padre muerto y repentinamente las flores florecieron. Eso fue una gran sorpresa para Nayarak que decidió no contarlo a su madre porque creía que no la iban a creer .Al día siguiente, llevó a su hermano Killay al lugar donde sembró las rosa para que él lo viera con sus propios ojos… y no sucedió lo mismo, entonces supuso que quizás el dolor por la pérdida hizo que ilusionara lo vivido .Ella cursaba el 5to año de secundaria y mientras sus compañeros se alistaban para festejar el baile de promoción Nayarak, no sacaba de su mente que su papá estaría vivo si no hubiera tratado de salvar su cosecha , que fue una mala decisión dejar el lugar donde vivían en el pueblo, por ir a vivir al campo.
Pasaron
los días, volvió a visitar el lugar de cosecha de maíz llevando rosas para
sembrar, pese a que el suelo era considerado ya inerte para la producción de
cualquier producto. Llevó abono y al sembrar la planta, repentinamente, volvió
a florecer de inmediato … ¿Qué está pasando? Se preguntó efusivamente y es
cuando, de pronto salió de las montañas un carnero blanco y se acercó a su lado
comenzándole a estrechar sus patitas; este hecho le causó mucha ternura y
inmediatamente un viento levantó tierra y hizo que sus ojos se empañen. Abrió
los ojos y esta vez, el carnero que estaba a su lado, se volvió del color de las
rosas púrpuras que había plantado y que florecieron, Nayarak abría y cerraba
los ojos porque no creía lo que veía. Entonces, gritó efusivamente: ¡papá,
¡dónde estás! El carnero no dejaba de mirarlo fijamente y desapareció. Al día siguiente,
era el festival que se organizaba tradicionalmente en el pueblo donde todos los
que cultivaban maíz salían a ofrecer su producto. Ese día, la familia Capulín
sentía un vacío tremendo, ya que, en esa fecha, Eduardo era el que realizaba
todos los preparativos para llevar a la feria el maíz. La familia Capulín busca
que el negocio de maíz salga adelante sembrándolo en otros terrenos. Evidentemente,
Tula no dirigía la producción porque ella tenía un negocio fijo en el pueblo y
por eso dejaron al mando del capataz, conocido como “Tato”. Nayarak no tenía
pensado ir en representación de su familia como acostumbraba a hacerlo al lado
de su padre y decidió que después de clases iba a volver al lugar de la antigua
cosecha ,pero esta vez sin rosas para sembrar ,se percató que las rosas
sembradas anteriormente seguían intactas .Ella se limitaba a realizar todo lo
que hacía antes de la muerte de su padre como el nadar en los ríos ,recoger
frutos secos para dárselo a su abuelita Úrsula ,largas caminatas por las
montañas con su grupo de amigos .Desde esa fecha, no hubo día que dejara de
visitar ese lugar Sus mejores amigas: Lucrecia y Sami sentirán mucha
preocupación ,ya que ella era la más
entusiasmada por realizar diversas actividades que le ponían en contacto con la
naturaleza. El día de la feria sus amigas fueron a buscarla a su hacienda para
que recorran la plaza de armas donde se realizaba la tradicional feria y no la
encontraron. Su madre, Tula, les dijo que había pedido permiso para ir a la plaza.
Inmediatamente, fueron a buscarla al lugar donde ella les contaba que pasaba
sus tardes y pues la encontraron sentada en el terreno acariciando a un carnero
del color púrpura. Sorprendidas, las amigas de Nayarak, salieron asustadas y le
contaron a Doña Tula. La reacción que tuvo la madre no fue de sorpresa, debido
a que creyó que era un invento de Nayarak. Faltando ya unos días para que
culmine el colegio, Doña Tula tenía la idea de enviar a su hija a estudiar a la
ciudad de Lima e iba a vivir en la casa de su hermana Matilde. Le comentó la
idea que ya habían tenido sus padres antes del suceso con la intención de que Nayarak
creciera profesionalmente, como se esperaba. Ella se rehusó a dejar su hacienda,
el campo donde vivía para ir a la capital, sobre todo porque al visitar el
lugar de la antigua cosecha de maíz, sentía una paz interior, es decir, como si
sintiera la presencia de su padre al jugar y alimentar al carnero a quien lo
llamó Poli. Su madre ya tenía la decisión de que el cambiar de aires le iba a
traer calma. Llegó el día del viaje y con lágrimas en los ojos, se despidió de Poli,
el extraño carnero de color morado que fue su acompañante por varios meses. Al
llegar a Lima le tenían listo la universidad en la cual iba a estudiar. Fue
difícil dejar todo lo vivido y llevarse consigo solo recuerdos, algunos
inexplicables. Nayarak desde muy pequeña
mostraba mucha pasión por trabajar con los recursos naturales ,en su cuidado y
conservación .Por eso es que quería estudiar en la universidad de su pueblo, Agronomía
,como su padre , y no vio la necesidad que lo envíen lejos para estudiar porque
sabía que podía ser destacada en donde estudie y fue eso ,el no querer
apartarse de sus orígenes lo que le motivó a cambiar de actitud hacia su
entorno .En el fondo sabía que tenía un fin en esta vida y era proteger y amar
lo más preciado que existe para la existencia de la vida y es la naturaleza.
Fue entonces que hablo con Doña tula y le pidió que cancele el viaje porque
ella quiere seguir construyendo su vida en su pueblo, le contó sus objetivos
que quería lograr y al oírla su madre derramó lagrimas porque no lo había visto
a su hija tan entusiasmada por algo después de la muerte de su padre
La decisión fue que se Nayarak se quedaba en casa. Ella saltó hacia los
brazos de su madre, luego hizo lo propio con su hermano menor y le pidió disculpas
por estar tan alejada de él; a su abuela, porque no le recogía los frutos secos
que tanto le gustaba y a sus amigas por el distanciamiento que tuvo. El pensar
que la iban a alejar de todo lo que le rodea, de sus cultivos, de su familia y
sobre todo dejar ver los relieves que se disfruta en la sierra hizo que se
diera cuenta que su destino era sacar adelante a su familia, vivir en armonía
con la naturaleza ,de la cual disfruta a más no poder .Ese día fue al lugar de
la antigua cosecha y vio que las rosas desaparecieron .Nayarak como siempre encontraba a Poli sentado esperándola
y esta vez lo halló parado al lado de varias estigmas a su alrededor. Eso
simbolizaba que el maíz iba a florecer otra vez. Con una sonrisa gigante abrazó
al animal y es cuando la cabrita fue por el mismo lugar que la vio aparecer, se
asomó por las montañas y lentamente desapareció. Nayarak gritó: gracias, papá
Eduardo …A partir de ahora cuidaré todo lo que te costó producir por muchos
años …Inmediatamente fue corriendo a contarle a su familia, todos fueron al
lugar y se encontraron con la sorpresa que sí era cierto. No salían del asombro
porque después del incendio de esos terrenos, el suelo había perdido
productividad y por más que intentaron que vuelva a producir no daba frutos y
que repentinamente pasara, les causó un gran asombro.
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